Para mí, el mar no es solo agua; es movimiento constante y calma al mismo tiempo. En esta colección, intento capturar esa dualidad utilizando esmaltes reactivos que crean patrones únicos en el horno.
Cada pieza ha sido cocida a 1260 grados, asegurando no solo su belleza estética sino también su durabilidad para el uso diario. Es arte funcional en su máxima expresión.
Para mí, el mar no es solo agua; es movimiento constante y calma al mismo tiempo. En esta colección, intento capturar esa dualidad utilizando esmaltes reactivos que crean patrones únicos en el horno.
Cada pieza ha sido cocida a 1260 grados, asegurando no solo su belleza estética sino también su durabilidad para el uso diario. Es arte funcional en su máxima expresión.

Comentarios
DIOSSS QUE BUENO, DIOS
Probando
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